Buenos Aires | Docentes y auxiliares se vacunan contra el coronavirus

Actualizado: mar 11

Docentes bonaerenses de todos los niveles educativos continuaban hoy recibiendo las vacunas contra el coronavirus con una sensación de "alivio" y de "alegría" porque se acercan a una "nueva normalidad" de clases presenciales con protocolos por la pandemia, pero de una forma "segura" que los protege del contagio a ellos y también a los alumnos y la comunidad.



En lo que hace al personal sanitario, primera etapa de la campaña nacional de vacunación, hasta el momento la provincia de Buenos Aires ya inmunizó al 98% que se inscribió en este plan gratuito y optativo que se lleva adelante en los 135 municipios del distrito.


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Los 547 lugares de vacunación en la provincia de Buenos Aires están ubicados en 172 hospitales provinciales y municipales; 187 postas; 60 puntos IOMA; geriátricos y 148 Instituciones públicas y privadas que incluyen Unidades de Pronta Atención (UPA), universidades, polideportivos municipales, clubes, Estadio Único e Hipódromo de La Plata, espacios culturales, centros de jubilados y Puntos PAMI.



Estos vacunatorios se reproducen en todo el territorio argentino, con cifras alentadoras en cuanto a la cantidad de dosis aplicadas, que hoy llegó a 1.774.438.


Desde que a principios de marzo llegaron a la Argentina desde China las vacunas Sinopharm, maestros, profesores y auxiliares reciben la primera dosis de su inmunización.


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En filas que se extienden unos 50 metros en una calle arbolada y silenciosa, la sensación unánime que transmiten las expresiones de los educadores es de "alivio" y de alegría por el regreso a la nueva normalidad de la presencialidad en las escuelas, pero con protocolos.



Pero también se pone de manifiesto en esos docentes la reivindicación de la "vocación de servicio" que en pandemia debieron poner de manifiesto, con su adaptación a nuevas realidades para seguir transmitiendo conocimientos y acompañando a sus alumnos.


"El año pasado fue muy duro. Estuvimos sosteniendo la continuidad educativa de mil maneras. Tuvimos que aprender a editar videos y también visitamos a los chicos que no tenían forma de conectarse. Trabajamos mil horas y fue muy duro escuchar que algunos dijeran que no hacíamos nada o que no queríamos volver", afirmó Claudia, maestra de primer grado en una escuela de Burzaco.


El "reencuentro" tan ansiado ya comenzó hace algunos días, con los protocolos para transitar una "nueva normalidad" que los maestros y profesores sienten consolidada gracias a la vacunación.



Patricia, que trabaja desde hace varios años como auxiliar docente en la Secundaria 64, no oculta su emoción, dice a todos los que la quieran escuchar que está "chocha" desde que recibió la confirmación de su turno para vacunarse y así poder dejar atrás "el peor año" de su vida.


"A mi me agarró una depresión grande, porque yo estoy acostumbrada a levantarme, al contacto con los docentes, con los chicos. Quería que llegara este momento", relató emocionada.


Al tratarse de una vacunación voluntaria, todos los que están allí, nutriendo las filas, lo hacen convencidos, ya sea para resguardarse personalmente del virus o "para proteger a los otros", como afirmó Verónica, una maestra de grado que espera que llegue el momento de "inmunizar a todos" y así poder dejar de temer por la salud de su abuelo y de su hija.


Silvia y Cristina, que dan clases en una escuela rural de la localidad de Ministro Rivadavia, se anotaron "el primer día" con una "confianza ciega" y sin dar crédito a las opiniones de quienes criticaban las vacunas.



"Yo tengo el brazo lleno de vacunas. Mi mamá nunca preguntó quién la fabricaba, confiaba en el Estado. Nosotros tenemos la marca de la viruela y los chicos ya no, y eso es porque esa vacuna funcionó. Nosotras nunca creímos en lo que decían en los medios cuando cuestionaban las vacunas", señaló Silvia.


La crítica a la campaña antivacunas es generalizada entre los docentes y dicen que "todos esperan que les llegue el turno" para inmunizarse.


"Cuando me sonó el teléfono me puse a saltar. Mi esposo, que también es docente, se anotó 5 días después y estaba como loco", contó Cristina.


Consultados por la procedencia de los medicamentos, las respuestas son ingeniosas y van desde "no importa de dónde venga, si es la china aprenderemos a comer con palitos" hasta "le hubiera tenido desconfianza a la de Estados Unidos".



Según comentan los encargados que asisten cotidianamente al operativo, los docentes que llegan hasta el lugar lo hacen con alegría y cumplen -casi de manera unánime- con el ritual de sacarse una o varias fotos mientras son vacunados.


"Están todos muy emocionados y contentos y quieren el recuerdo de un momento histórico. Nos ha pasado que alguno que decía que no quería su foto, cuando entraba a la sala, al ver a los otros, la pedía también", comentó Mónica, una de las vacunadoras.


A tan sólo unos metros del lugar, mientras sostiene el certificado para la selfie de ocasión, a Claudia se le achinan los ojos y el barbijo apenas si puede contenerle una sonrisa que va "de oreja a oreja", tal como ella misma confirma.


"La alegría es inmensa. Esto es el inicio de una vuelta distinta, que los docentes soñamos mucho", reveló con la voz quebrada.

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